Integración de la inteligencia estratégica en Colombia: propuesta de un modelo basado en el cambio de paradigma
Integration of strategic intelligence in Colombia: proposal for a model based on the paradigm shift
Revista PERSPECTIVAS
EN INTELIGENCIA
Jhonny Enrique Saavedra Medina1
(1) Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia “BG. Ricardo Charry Solano”, Bogotá, D. C., Colombia, saavedrainc79@gmail.com
Volumen 16, Número 25, enero - diciembre de 2024, pp. 335-355
ISSN 2145-194X (impreso), 2745-1690 (en línea)
Bogotá, D. C., Colombia
http://doi.org/10.47961/2145194X.747
Fecha de recepción: 28/07/2024 | Fecha de aprobación: 26/10/2024
Resumen
El artículo se basa en una metodología cualitativa, combinando la revisión documental del aporte de expertos, el cual aborda el contexto de la Inteligencia Estratégica en Colombia, en la que la falta de profesionalización y la fragmentación de la información han obstaculizado la capacidad de anticipar y responder a amenazas emergentes. Se justifica la necesidad de adoptar un modelo más coordinado y sistemático-holístico en la recolección y análisis de datos para fortalecer la Seguridad y Defensa Nacional. A lo largo del texto, se tratan temas como la falta de un modelo centralizado, la necesidad de formalizar la Junta de Inteligencia Conjunta como un organismo permanente y la implementación de analítica de datos en tiempo real, concluyendo que estas medidas son esenciales para mejorar la efectividad de la Inteligencia Estratégica en el país.
Clasificación JEL: D78, F52.
Palabras clave: Inteligencia Estratégica; modelo centralizado; coordinación; cooperación; organismo de inteligencia.
Abstract
The article is based on a qualitative methodology combining documentary review and expert contributions which addresses the context of strategic intelligence in Colombia, where the lack of professionalization and the fragmentation of information have hindered the ability to anticipate and respond to emerging threats. The need to adopt a more coordinated and systematic-holistic model in the collection and analysis of data to strengthen National Security and Defense is justified. Throughout the text, topics such as the lack of a centralized model, the need to formalize the Joint Intelligence Board as a permanent body and the implementation of real-time data analysis are discussed, concluding that these measures are essential to improve the effectiveness of strategic intelligence in the country.
Keywords: Strategic intelligence; centralized model; coordination; cooperation; intelligence agency.
Introducción
La metodología de investigación empleada en este estudio se basa en un enfoque cualitativo, que combina el análisis documental y la consulta a expertos en el ámbito de la inteligencia y la seguridad, complementada por la experiencia propia del autor en el campo. Se realizó un análisis de documentos legales, normativos y estudios previos relacionados con la Inteligencia Estratégica en Colombia, lo que permitió identificar las estructuras existentes y los desafíos que enfrenta el sistema actual. Además, se llevaron a cabo consultas con profesionales del sector, enriqueciendo la comprensión de las dinámicas operacionales y las necesidades de transformación en el modelo de inteligencia. La experiencia del autor en la materia proporciona una perspectiva crítica y práctica que facilita una visión holística de la situación actual, ofreciendo una base sólida para la propuesta de un nuevo paradigma que promueva la integración y colaboración en la Inteligencia Estratégica del país.
En ese sentido se aborda la Inteligencia Estratégica como una herramienta fundamental para la seguridad y estabilidad de un Estado, ya que proporciona a los tomadores de decisiones la capacidad de anticipar riesgos y amenazas, además de servir en la formulación de políticas. Según (Maldonado-Prieto, 2002), los procesos de transformación en la Inteligencia Estratégica en países como Argentina, Perú y Colombia han sido limitados por problemas como la desprofesionalización y la falta de legitimidad. Estos problemas persisten, en parte, debido a la fragmentación de la información y la falta de coordinación entre los organismos de inteligencia, lo que dificulta la generación de productos coherentes y útiles para los tomadores de decisiones (Gutiérrez-Sánchez y Arciniegas-Londoño, 2022). Para contar con la capacidad de anticipar y responder a amenazas emergentes, la Inteligencia Estratégica se basa en la información más actualizada, lo que es crucial para la toma de decisiones en situaciones de crisis (Lowenthal, 2012).
En el artículo se plantea la contextualización de la Inteligencia Estratégica como concepto, la descripción de los modelos contemporáneos de la organización y el funcionamiento de los organismos mediante los modelos de integración de información para generar productos de Inteligencia Estratégica en apoyo al tomador de decisiones. Además, se tratarán temas como la falta de un modelo centralizado, la necesidad de formalizar la Junta de Inteligencia Conjunta como un organismo permanente y la implementación de analítica de datos en tiempo real, concluyendo que estas medidas son esenciales para mejorar la efectividad de la Inteligencia Estratégica en Colombia bajo un modelo más coordinado y sistemático-holístico en la recolección y análisis de datos para fortalecer la Seguridad y Defensa Nacional.
Contextualización del concepto de Inteligencia Estratégica
La Inteligencia Estratégica es una herramienta para la seguridad y estabilidad de un Estado, ya que proporciona a los tomadores de decisiones la capacidad de anticipar riesgos y amenazas, además de servir en la formulación de políticas. En ese sentido, Lowenthal (2012) plantea que la Inteligencia Estratégica se define como un proceso que incluye la solicitud, recolección, análisis y provisión de información crítica para la seguridad nacional. Este proceso no busca alcanzar una verdad absoluta, sino reducir la incertidumbre mediante la creación de productos confiables, imparciales y sin ambigüedad. Lowenthal (2012) identifica tres categorías fundamentales para entender la inteligencia: como un proceso que guía la recolección y análisis de información; como un producto que surge de dicho análisis; y como una organización que lleva a cabo estas actividades. Esta visión se centra en la "realidad aproximada" que la inteligencia ofrece a los tomadores de decisiones, ayudándoles a enfrentar situaciones complejas y dinámicas con un nivel de incertidumbre reducido.
Por otro lado, Kent (1966) define la inteligencia como el conocimiento esencial que tanto civiles como militares deben poseer para salvaguardar el bienestar nacional. En su obra "Inteligencia Estratégica para la política mundial norteamericana", Kent categoriza la inteligencia en tres aspectos clave: la información, que es el conocimiento recopilado; la organización, que se refiere a las estructuras que gestionan dicha información; y la actividad, que engloba las operaciones de inteligencia (Kent, 1966). Kent y Lowenthal coinciden en la importancia de estos tres elementos, aunque difieren en su enfoque: mientras Kent lo aborda desde una perspectiva estratégica enfocada en la toma de decisiones políticas, Lowenthal se centra en una visión pragmática que enfatiza la aproximación a la realidad. Por otra parte, la teoría del Realismo Político de Maquiavelo también se vincula con estos conceptos, sugiriendo que la inteligencia es crucial para mantener la unidad y el control del Estado, asegurando así su estabilidad y poder, mientras se tenga la capacidad de adaptarse a todas las circunstancias (Maquiavelo, 1999).
Una definición más a tono al contexto de América Latina es la planteada por Swenson y Sancho-Hirane (2015), quienes la definen como el conjunto de actividades sistemáticas que permiten identificar amenazas, riesgos y oportunidades en el ámbito de la seguridad del Estado y la seguridad pública. Estos autores analizan países como Alemania y Estados Unidos, concluyendo que los sistemas de inteligencia están más integrados en estructuras gubernamentales consolidadas, mientras que en Colombia ha tenido que adaptarse a un contexto de amenazas internas y externas que han exigido un enfoque más dinámico y flexible. Este enfoque contrasta con el modelo chileno, que se basa en un marco legal más establecido, y con el sistema estadounidense, que combina capacidades de inteligencia civil y militar en un contexto de cooperación internacional más amplio.
Por otra parte, según Hernández-Estupiñán (2021), quien referencia (Nesello & Fachinelli 2019), plantea que la Inteligencia Estratégica se define como un proceso y un producto: como proceso, se refiere a una actividad mental que busca establecer significados relacionados con eventos del mundo real y sus causas; como producto, se entiende como información procesada que tiene como objetivo reducir incertidumbres y anticipar escenarios. Otros autores, como Bayron y Andrés (2011), y Beckhard (1969), referenciados por Hernández-Estupiñán (2021) la consideran una herramienta clave para dirigir organizaciones y proponer planes estratégicos. En el contexto colombiano, se observa que la Inteligencia Estratégica no solo se aplica en el ámbito empresarial, sino también en el de la seguridad y defensa, en la que se concibe como un producto que protege al Estado y permite la planificación de acciones estratégicas (Hernández-Estupiñán, 2021). Esta diversidad de enfoques resalta la importancia de la Inteligencia Estratégica en la toma de decisiones y en la gestión de la innovación en diferentes sectores.
Finalmente, Arias-Cortés y Cancelado-Franco (2020) proponen que el concepto de Inteligencia Estratégica en Colombia se toma desde la defensa y se refiere al desarrollo de la función estatal de inteligencia para prevenir riesgos y amenazas a la seguridad nacional. Esta inteligencia es de naturaleza predictiva, se orienta al largo plazo y se focaliza en temas cuya evolución puede tener un alto impacto en el logro de los objetivos nacionales del país. Se aplica principalmente en el sector defensa y es ejecutada por el Ministerio de Defensa, sirviendo a las más altas autoridades políticas del país, como el presidente y los ministros. Además el autor referencia a Lowenthal, quien menciona que la Inteligencia Estratégica es crucial para el gobierno, ya que necesita información contextualizada y actual que complemente la información de los medios de comunicación y ofrezca valoraciones sobre situaciones que requieren conocimiento específico de expertos (Arias-Cortés y Cancelado-Franco, 2020).
Modelos organizacionales contemporáneos
Vargas-Hernández (2008), desde la Ciencia Política, a través del institucionalismo como enfoque teórico, plantea el estudio de las instituciones como estructuras que influyen en el comportamiento social y en la dinámica de los sistemas políticos y económicos. Este enfoque ha evolucionado en diversas corrientes, como el institucionalismo histórico, normativo, económico y sociológico, cada una con su propia metodología y objeto de estudio. Por otro lado, el neoinstitucionalismo se centra en la importancia de las reglas formales e informales que guían el comportamiento de los actores dentro de las organizaciones, enfatizando cómo estas reglas crean poder y significado en el contexto social (Vargas-Hernández, 2008). Ambos enfoques buscan entender cómo las instituciones afectan la legitimidad y eficiencia de las acciones gubernamentales y el desarrollo social.
En ese sentido, Montero-Bagatella (2020) enfatiza la necesidad de que las áreas encargadas de generar Inteligencia Estratégica para la seguridad pública deben estar directamente subordinadas a los tomadores de decisiones, lo que les permite influir en el diseño de estrategias efectivas. En este contexto, es crucial que estas áreas cuenten con atribuciones para el análisis de información y que su ubicación orgánica esté alineada con la alta dirección de la secretaría correspondiente. Además, es fundamental establecer un modelo de gobernanza colaborativa que integre a diversas instituciones y actores sociales en la formulación y ejecución de políticas de seguridad. Este modelo debe promover la creación de mesas de trabajo interinstitucionales que faciliten el intercambio de información y la coordinación de esfuerzos entre las fuerzas de seguridad, el sistema judicial, las comunidades locales y organizaciones de la sociedad civil donde se fundamente en un cambio en la cultura organizacional hacia la creación de una comunidad de inteligencia, lo que facilitaría la compartimentación y el uso efectivo de los productos de inteligencia, mejorando así la respuesta ante los desafíos de seguridad (Montero-Bagatella, 2020).
El neoinstitucionalismo ofrece valiosos aportes para el diseño de una organización de inteligencia estatal en el contexto de modelos organizacionales contemporáneos. Este enfoque destaca la relevancia de las reglas formales e informales que guían el comportamiento dentro de las organizaciones, lo que permite establecer un marco normativo claro que asegure la legitimidad de las actividades de inteligencia. Además, al considerar que las instituciones son dinámicas y evolucionan a través de interacciones sociales, el neoinstitucionalismo sugiere que una organización de inteligencia debe ser flexible y capaz de adaptarse a un entorno en constante cambio, lo cual es esencial para enfrentar amenazas emergentes. Por último, este enfoque resalta la importancia de la cooperación y el consenso entre diversos actores, facilitando la creación de redes de colaboración entre agencias de inteligencia y otras entidades gubernamentales, lo que es crucial para abordar problemas complejos de seguridad nacional (Vargas-Hernández, 2008).
La Inteligencia Estratégica, tal como la plantean Nauca-Torres y Chávarry-Ysla (2020), se alinea con los principios del neoinstitucionalismo al enfatizar la importancia de las reglas y estructuras que guían el comportamiento dentro de las organizaciones, especialmente en el ámbito de la toma de decisiones gerenciales. Este enfoque no solo resalta la necesidad de un marco normativo claro que asegure la legitimidad de las acciones, sino que también promueve la adaptabilidad y la flexibilidad de las organizaciones frente a un entorno en constante cambio. Al integrar la Inteligencia Estratégica en la gestión organizacional, se implementan cuatro procesos clave: diagnóstico actual, diseño de estrategias, implementación y seguimiento, que facilitan la recopilación y análisis de información relevante. Estos procesos permiten a los líderes tomar decisiones informadas y efectivas, alineadas con los objetivos organizacionales; además, al fomentar la cooperación y el consenso entre diferentes actores, se crean redes de colaboración que potencian la capacidad de respuesta ante desafíos complejos, reflejando así la dinámica de interacciones sociales que caracteriza a las instituciones (Nauca-Torres & Chávarry-Ysla, 2020).
Para comprender el funcionamiento de la Inteligencia Estratégica en Colombia, los modelos organizacionales contemporáneos ofrecen diferentes perspectivas que permiten entender cómo las organizaciones funcionan y se adaptan en un entorno dinámico y complejo. Camarena-Martínez (2016) referencia a Morgan (1996), quien propone diversas metáforas que incluyen la organización como: máquina, organismo, sistema, cerebro, cultura, entidad política y, finalmente, como instrumento dominante. En la siguiente tabla se resume la propuesta de Camarena-Martínez (2016), quien compila las metáforas de Morgan y compara los diferentes modelos con sus ventajas, desventajas y ejemplos respecto al funcionamiento (Camarena-Martínez, 2016).
TABLA 1. La organización como sistema: el modelo organizacional contemporáneo
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Modelo organizacional / Metáfora |
Autor |
Enfoque del Modelo |
Descripción |
Ventajas |
Desventajas |
Ejemplos |
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Mecanicista/como maquina |
Max Weber |
Enfoque Clásico |
Estructura rígida y jerárquica con roles definidos y procedimientos estandarizados. |
Eficiencia, claridad en roles, control estructurado. |
Falta de flexibilidad, resistencia al cambio. |
· Fábricas: Entornos de producción donde se requiere una alta eficiencia y estandarización, como las plantas automotrices. · Empresas de manufactura: Organizaciones que producen bienes en masa, donde los procesos están altamente estructurados. · Cadenas de restaurantes de comida rápida: Operan con procedimientos estandarizados para garantizar la consistencia y eficiencia en el servicio. |
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Organicista/como organismo |
Gareth Morgan |
Enfoque Humanista |
Estructuras menos formales y más flexibles, enfatizando la adaptabilidad. |
Innovación, creatividad, respuesta rápida a cambios. |
Confusión en roles y responsabilidades. |
· Empresas de tecnología: Compañías como Google y Facebook, que fomentan la innovación y la adaptabilidad en un entorno cambiante. · Organizaciones no gubernamentales (ONG): Que deben adaptarse a las necesidades de la comunidad y a cambios en el contexto social y político. · Instituciones educativas: Que buscan adaptarse a las necesidades de los estudiantes y a los cambios en el entorno educativo. |
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De Sistemas/ como sistema |
Ludwig von Bertalanffy |
Teoría General de Sistemas |
Considera a la organización como un sistema interrelacionado con su entorno. |
Visión integral, enfoque en la interrelación de componentes. |
Complejidad en la gestión y análisis de interacciones. |
· Empresas Multinacionales: Organizaciones como Procter & Gamble o Unilever, que operan en múltiples mercados y deben coordinar diversas funciones y departamentos. · Organizaciones de Salud: Hospitales y sistemas de salud que requieren la colaboración de múltiples disciplinas y departamentos para ofrecer atención al paciente. · Instituciones Educativas: Universidades que integran diferentes facultades y servicios para proporcionar una educación integral a los estudiantes. |
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Autoorganización / como Cerebro |
Gareth Morgan |
Enfoque de Autoorganización |
Las organizaciones deben ser flexibles y capaces de aprender y adaptarse a su entorno. |
Fomenta la innovación, la adaptabilidad y la capacidad de respuesta a cambios. Promueve la toma de decisiones informada y la retroalimentación continua. |
Puede generar confusión en la toma de decisiones si no hay claridad en los roles. Requiere un alto nivel de confianza y comunica-ción. |
· Empresas tecnológicas: Compañías como Google y Apple, que fomentan la innovación y la adaptabilidad. · Startups: Organizaciones emergentes que necesitan ser flexibles y rápidas en su toma de decisiones. · Organizaciones de investigación: Instituciones que dependen de la colaboración y el intercambio de información para avanzar en sus proyectos. |
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Cultural/ como Cultura |
Edgar Schein |
Enfoque Cultural |
Se centra en la cultura organizacional y sus valores compartidos. |
Fomenta cohesión, identidad y compromiso. |
Difícil de cambiar si la cultura es negativa. |
· Google: Famoso por su cultura organizacional que promueve la innovación, la creatividad y un ambiente de trabajo flexible. · Zappos: Conocido por su enfoque en la cultura del servicio al cliente y la satisfacción de los empleados, lo que se traduce en un alto nivel de compromiso. · Empresas Familiares: Muchas empresas familiares desarrollan una cultura organizacional que refleja los valores y creencias de la familia fundadora, lo que puede influir en la toma de decisiones y en la forma en que se manejan las relaciones laborales. |
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Político/ como entidad política |
Jeffrey Pfeffer |
Enfoque Político |
Reconoce las dinámicas de poder y conflicto dentro de la organización. |
Manejo de conflictos, reconocimiento de relaciones de poder. |
Puede generar desconfianza y rivalidades internas. |
· Empresas con Estructuras Jerárquicas: En organizaciones con jerarquías rígidas, las luchas de poder y la política interna son comunes, lo que puede influir en la toma de decisiones. · Sindicatos: Las organizaciones sindicales son un claro ejemplo de cómo se organizan los grupos de interés para negociar y defender sus derechos dentro de una estructura organizacional. · Organizaciones No Gubernamentales (ONG): En muchas ONG, los diferentes grupos de interés (donantes, beneficiarios, empleados) pueden tener objetivos y prioridades diversas, lo que requiere una gestión política efectiva. |
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De Dominación/ como instrumento dominante. |
Gareth Morgan |
Enfoque Crítico |
Se enfoca en cómo las organizaciones pueden ejercer control sobre sus miembros. |
Conciencia de externalida-des, responsabili-dad social. |
Puede llevar a abusos de poder y descontento laboral. |
· Corporaciones Grandes: Muchas grandes corporaciones pueden ser vistas como instrumentos de dominación, donde la dirección toma decisiones que benefician a los accionistas a expensas de los empleados. · Sistemas Militares: Las organizaciones militares son un ejemplo claro de estructuras de dominación, donde la jerarquía y el control son fundamentales para su funcionamiento. · Organizaciones Autoritarias: En regímenes autoritarios, las organizaciones pueden ser utilizadas para ejercer control sobre la población, limitando la libertad y los derechos individuales. |
Fuente: elaboración propia, a partir de Camarena-Martínez (2016)
Respecto a la organización de inteligencia en el caso de Colombia, la Ley Estatutaria 1621 de 2013 establece el marco legal que regula las actividades de inteligencia y contrainteligencia, y mediante el Decreto reglamentario No. 857 de 2014 reglamenta cómo están constituidos los organismos de inteligencia. En la Figura No. 1 se señalan los organismos de inteligencia colombianos cuya responsabilidad es recolectar, analizar y difundir información con el objetivo de proteger los derechos humanos, y prevenir y combatir amenazas internas o externas. En ese sentido, dichos organismos conforman la comunidad de inteligencia y cooperan y coordinan entre ellos mediante la Junta de Inteligencia Conjunta (JIC), la cual se debe reunir al menos una vez por mes con la finalidad de producir estimativos de inteligencia para el Gobierno nacional (Ley Estatutaria 1621 de 2013).
FIGURA 1. Organismos y comunidad de inteligencia de Colombia

Fuente: Elaboración propia, a partir del Decreto No. 857 de 2014
Una vez revisado el marco normativo se puede inferir que la JIC es la responsable de la Inteligencia Estratégica en Colombia, toda vez que por mandato legal es la responsable de entregar los estimativos al Gobierno nacional, los demás organismos son los relacionados en el Artículo 3 de la Ley Estatutaria 1621 de 2013 que refiere que: “Todos los organismos que lleven a cabo estas actividades estarán sujetos al cumplimiento de la presente ley de manera integral”. En ese sentido, cada organismo desarrolla sus actividades, pero deben coordinar por medio de la JIC para que esta pueda cumplir sus funciones, las cuales están establecidas en el Artículo 13 de mencionada Ley, que corresponde a nueve funciones específicas, entre las que se encuentran:
• Elaborar estimativos, informes y/o análisis de inteligencia y contrainteligencia.
• Elaborar y presentar cada año el Plan Nacional de Inteligencia, de acuerdo con los requerimientos y prioridades establecidos por el presidente de la República.
• Coordinar la distribución de tareas para la recolección de información entre los organismos.
• Establecer protocolos de intercambio de información entre organismos.
• Asegurar la existencia de protocolos para el intercambio de información.
• Suministrar al Consejo de Seguridad Nacional la información de inteligencia y contrainteligencia.
• Hacer seguimiento a la ejecución del Plan Nacional de Inteligencia y elaborar informes periódicos.
• Presentar el informe anual a la Comisión Legal de Seguimiento las actividades de Inteligencia y Contrainteligencia.
• Adoptar y modificar su propio reglamento.
Dentro del marco normativo en Colombia existe la Ley 489 de 1998 que dicta normas sobre la organización y funcionamiento de las entidades del orden nacional y que regula el ejercicio de la función administrativa, determina la estructura y define los principios y reglas básicas de la organización y funcionamiento de la Administración Pública. En mencionada norma refiere que la Integración de la Administración Pública, y que los principales organismos son la Presidencia de la República, los ministerios y los departamentos administrativos, en lo nacional y por todos los demás organismos y entidades de naturaleza pública (Ley 489 de 1998). En ese sentido, el concepto de organismos es tomado desde la administración pública como un sinónimo de entidad, en especial al ejercicio de las funciones de la rama ejecutiva, motivo por el cual, para el caso de inteligencia, solo se tienen contemplado tres sectores de la rama ejecutiva, como se señala en la Figura No. 1, la Presidencia de la República de Colombia, el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
En ese sentido, la Inteligencia Estratégica desde el Contexto colombiano solo abarca dos sectores del Estado, enfocado en Defensa, como Arias-Cortés y Cancelado-Franco (2020), que señalan que, por las nuevas dinámicas y realidad del país, la inteligencia se debe adaptar a un modelo que le permita afrontar los nuevos retos y amenazas. Sin embargo, Cremades-Guisado y Cancelado-Franco (2021) señalan la inteligencia como organización burocrática en referencia a las disfunciones del modelo weberiano" (Enfoque clásico - como maquina), puesto que examinan cómo los servicios de inteligencia, caracterizados por su opacidad y naturaleza burocrática, enfrentan disfunciones inherentes al modelo weberiano de organización. Estas organizaciones tienden a resistir el cambio debido a inercias organizacionales y a la falta de transparencia, lo que dificulta su adaptación a nuevas realidades y amenazas; además destacan que, a pesar de los intentos de reforma impulsados por crisis y escándalos, los cambios significativos en los servicios de inteligencia suelen ser reactivos y limitados, de esta forma es pertinente explorar modelos organizacionales alternativos que puedan mejorar el desempeño de estos servicios y mitigar las disfunciones del modelo burocrático tradicional (Cremades-Guisado y Cancelado-Franco, 2021).
Comparando el diseño actual de los organismos de inteligencia en Colombia, este se basa en modelos organizacionales contemporáneos, concebidos bajo una combinación de conceptos los cuales parten de un modelo organizacional de dominación. Este modelo de origen militar, como lo plantea Romero-Ríos (2016), refiere que Colombia, después de su participación en la Guerra de Corea, adoptó la inteligencia militar mediante la capacitación de un personal en Estados Unidos (Romero-Ríos, 2016) y desde allí se dio origen a una nueva estructura que con el tiempo se compartió con otras instituciones, tanto policiales como civiles, en las cuales se compartió dicha experiencia. Así las cosas, existen organismos en los que se necesita realizar ajustes para mejorar la eficacia de la inteligencia en Colombia y adoptar un enfoque sistémico que integre los principios de flexibilidad, aprendizaje organizacional, y una cultura unificada de cooperación.
En este caso, Cortés-González (2019) plantea una serie de transformaciones clave para la inteligencia en Colombia, enfocándose en la necesidad de despolitizar los organismos de inteligencia y promover una visión estratégica más clara y proactiva. Así mismo, enfatiza la importancia de la capacitación y profesionalización del personal, asegurando que las decisiones se basen en méritos y competencias técnicas. Además, hace énfasis en la integración de actores no estatales y la colaboración interinstitucional para enfrentar amenazas no tradicionales, así como desarrollar capacidades de inteligencia predictiva que permitan anticipar riesgos (Cortés-González, 2019).
El cambio de paradigma de la Inteligencia Estratégica colombiana
De acuerdo con Jarufe-Bader (2022), el modelo de inteligencia colombiano tiene como rasgo distintivo la adaptación y reestructuración frente a desafíos específicos, como la lucha contra el narcotráfico y la violencia generada por diferentes actores que persisten en el contexto local y transnacional, diferenciándolo de los sistemas de inteligencia de otros países. En el caso de España, la inteligencia opera bajo un marco legal consolidado y con un enfoque preventivo hacia amenazas externas, Estados Unidos combina capacidades de inteligencia civil y militar en un contexto de amplia cooperación internacional, Alemania prioriza la seguridad interna y la estabilidad democrática, mientras que Japón se enfoca en la prevención de amenazas externas y en la colaboración con otros países a través de una agencia centralizada, debido a que, como lo plantea, la inteligencia tiene un sentido multifacético puesto que la Inteligencia Estratégica hace parte el núcleo de la soberanía de un Estado (Palacios, 2021). El caso de Chile se centra en la seguridad nacional, la cual está integrada con las fuerzas militares por medio de un proceso sistémico para apoyar la toma de decisiones (Jarufe-Bader, 2022).
Según esto, el modelo de inteligencia colombiano requiere una transición del viejo paradigma al nuevo paradigma de inteligencia, el cual se caracteriza por un cambio fundamental en la naturaleza de las amenazas y en la forma en que se aborda la recopilación y análisis de información. De acuerdo con Ivars-Pérez (2023), refiere que, en el viejo paradigma, la inteligencia se centraba en la resolución de misterios y en la revelación de secretos, con un enfoque predominante en la información proveniente de fuentes cerradas y en la identificación de adversarios estatales que operaban bajo patrones predecibles. Este enfoque, que se basaba en la recopilación de datos estáticos y en la competencia interdepartamental, resultaba ineficaz ante la creciente complejidad y dinamismo de las amenazas contemporáneas, que ahora incluyen actores no estatales y transnacionales, así como un entorno de información en constante movimiento (Ivars-Pérez, 2023).
El nuevo paradigma de inteligencia se basa en la necesidad de una cooperación más amplia entre diversas comunidades de inteligencia, públicas y privadas, y en la importancia de la inteligencia de fuentes abiertas. Este enfoque reconoce que las amenazas son difusas y que los adversarios pueden infiltrarse en las sociedades de maneras que antes no eran consideradas, lo que exige una inteligencia más proactiva y preventiva. Además, se enfatiza la necesidad de un marco integrador y holístico que permita la creación de sinergias entre diferentes actores, facilitando así una respuesta más efectiva a los desafíos de seguridad actuales (Ivars-Pérez, 2023); esto podría lograrse mediante la implementación de un sistema centralizado de integración de información, que no solo facilite la recopilación y análisis de datos en tiempo real, sino que también promueva una cultura de colaboración interagencial.
La adopción de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y el Big Data[1], podría facilitar la creación de un sistema más adaptable y eficiente; además, es fundamental fomentar una cultura organizacional; como lo plantean (Giler-Vera y Valdés-Pérez, 2021), se considera un eje dinamizador que sustenta las transformaciones, lo que resalta su importancia en la implementación de estrategias, la colaboración y el aprendizaje continuo, lo que podría lograrse a través de programas de capacitación e intercambio de conocimiento entre los organismos de inteligencia. La creación de un organismo centralizado o una plataforma nacional de inteligencia que coordine estas actividades y sirva como punto focal para la recopilación y análisis de información puede contribuir en superar las limitaciones actuales. Pero cómo se puede proponer un nuevo modelo para el caso de Colombia, que ya tiene una comunidad de inteligencia creada y con unos organismos claramente definidos; pues claramente la solución ya fue creada, incluso durante la aprobación del mismo marco legal (Ley Estatutaria 1621 de 2013), toda vez que durante el desarrollo del estudio de constitucionalidad la Corte se pronunció mediante la Sentencia C-540 de 2012.
Como parte del estudio de constitucionalidad de la Ley 1621 de 2013, la Corte reconoce que:
“… la existencia de la Junta de Inteligencia Conjunta, que tiene por finalidad producir estimativos de inteligencia y contrainteligencia para el Gobierno, debiendo reunirse periódicamente y asegurar la cooperación entre los distintos organismos, lo cual para la Corte se ajusta al ordenamiento constitucional. Asimismo, determina su conformación, precisándose que por tratarse de un organismo del orden nacional su conformación y funciones corresponden a una ley de naturaleza ordinaria, de donde resulta improcedente que se faculte al presidente de la República para asignar funciones a la Junta de Inteligencia Conjunta por vulneración de la reserva de ley ordinaria” (Sentencia C-540/12).
En ese sentido, la inteligencia colombiana cuenta con un organismo que incluso ya tiene funciones específicas (Articulo 13, Ley Estatutaria 1621 de 2013), pero a la fecha no se ha formalizado de manera permanente, debido a que solo se reúne para cumplir algunas funciones parciales propias de la coordinación y cooperación mediante la JIC o pre-JIC. Así las cosas, como lo refiere la Sentencia C-540/12, la Junta de Inteligencia Conjunta corresponde a un organismo de carácter nacional y se debe proponer una ley ordinaria para reglamentar su permanencia. Ahora, en referencia a los productos, la misma ley relaciona los productos, como estimativos, informes, análisis, protocolos, el Plan Nacional de Inteligencia y seguimiento al cumplimiento de plan; en ese sentido, la Inteligencia Estratégica debe adoptar los protocolos para que cooperación y coordinación efectiva pasen del modelo de compartir información en reuniones periódicas fundamentada en los datos, o sea pasar del análisis de información a la analítica de datos.
El cambio de paradigma significa que se debe pasar de un modelo en el que se analiza información de amenazas internas o externas que deben estar soportadas en todos los campos del conocimiento (Centro de Doctrina del Ejército Nacional de Colombia, 2017). Así las cosas, se debe pasar de un modelo de análisis de información a la analítica de datos. En ese sentido, la analítica de datos consiste en examinar, limpiar y modelar un conjunto de datos para extraer información significativa; implica el uso de técnicas estadísticas, algoritmos de aprendizaje automático y herramientas de visualización para identificar patrones, tendencias y relaciones ocultas dentro de los datos. La analítica de datos se centra en convertir grandes volúmenes de datos, tanto estructurados como no estructurados, en datos accionables que puedan mejorar procesos, optimizar operaciones y ayudar a las organizaciones a responder de manera efectiva a la toma de decisiones (Hernández, 2024).
El cambio de paradigma propuesto para la Inteligencia Estratégica en Colombia implica una transformación en la manera en que se conciben y operan los organismos de inteligencia, pasando de un enfoque que considera a todos los organismos como entidades iguales a la creación de un organismo central que dirija y articule de manera efectiva la inteligencia en el país. Este nuevo modelo se basa en la cooperación ampliada entre diversas comunidades de inteligencia, tanto públicas como privadas, y en la utilización de inteligencia de fuentes abiertas, lo que permite una recopilación de información más dinámica y adaptativa. Además, se enfatiza la necesidad de un enfoque preventivo y proactivo que anticipe riesgos y amenazas, apoyado por la adopción de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y el Big Data, para mejorar la analítica de datos en tiempo real. Este cambio también requiere fomentar una cultura organizacional de aprendizaje continuo y colaboración interagencial, asegurando que la inteligencia no solo sea reactiva, sino que se convierta en un sistema integral y coordinado que responda a las complejidades del entorno actual, fortaleciendo así la seguridad y defensa nacional de manera más efectiva.
Propuesta Modelo de Integración de Inteligencia Estratégica
Para el desarrollo de la propuesta del modelo es pertinente mencionar que se presentan varias restricciones y limitaciones que afectan su alcance y aplicabilidad de este. En primer lugar, la fragmentación de la información entre los diferentes organismos de inteligencia en Colombia dificulta la generación de productos coherentes, lo que limita la capacidad de anticipar y responder a amenazas emergentes. En segundo lugar, la reserva legal de la información de los organismos de inteligencia impide el acceso a datos cruciales, lo que restringe la profundidad del análisis y la formulación de recomendaciones efectivas. En tercer lugar, la falta de profesionalización del personal de inteligencia se traduce en una ineficacia en la recolección y análisis de datos, comprometiendo así la calidad de la información utilizada para la toma de decisiones.
Bajo estos aspectos, el modelo de integración de la Inteligencia Estratégica debe concebirse con el enfoque sistémico-holístico, debido a que toma aspectos de los diferentes modelos organizacionales contemporáneos, en especial las ventajas planteadas en la Tabla No.1. El modelo toma los aspectos de la lección aprendida por Estados Unidos según el informe de la Comisión del 9/11, donde presenta varias conclusiones respecto a la inteligencia, resumidas así: dificultades en la recolección y análisis de información, falta de aplicación de métodos de prevención, necesidad de unidad de esfuerzos, necesidad de reformas a la gestión de inteligencia y falta de responsabilidad en la coordinación de la comunidad de inteligencia. Así las cosas, la ausencia de un liderazgo claro y unificado impidieron que se tomaran las acciones necesarias para prevenir el ataque; se enfatiza que la comunidad de inteligencia no estaba organizada de manera articulada para enfrentar las amenazas emergentes del terrorismo, lo que resultó en una falta de advertencia y respuesta efectiva ante el ataque (National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States, 2004).
En Colombia, el incremento de los fenómenos criminales y grupos armados en el territorio nacional han desbordado la capacidad de la Inteligencia Estratégica para contrarrestarlos, motivo por el cual se requiere evaluar las experiencias de otros países para tomar iniciativa y realizar las acciones y cambios que permitan pasar de la reacción a la acción. En ese sentido, el modelo propone focalizar el liderazgo de la inteligencia mediante la formalización de la Junta de Inteligencia Conjunta como organismo permanente, ejecutando las funciones establecidas por ley y otras que se tienen que formalizar mediante una ley ordinaria que lo reglamente. Adicional a lo estructural, se propone la creación de unos componentes del modelo como son:
1. Plataforma Centralizada de Inteligencia: Una plataforma digital centralizada que funcione como el núcleo del sistema de Inteligencia Estratégica en Colombia. Esta plataforma permitirá la recolección, almacenamiento y procesamiento de información en tiempo real.
Funciones:
· Recolección Automatizada: Implementación de herramientas que recolecten datos de diversas fuentes, incluyendo redes sociales, informes de campo, satélites, bases de datos abiertas y cerradas, entre otras.
· Almacenamiento Seguro: Uso de tecnologías de almacenamiento en la nube y sistemas de encriptación para asegurar la integridad y confidencialidad de la información.
· Procesamiento en Tiempo Real: Aplicación de algoritmos de Big data y aprendizaje automático para analizar grandes volúmenes de datos y generar alertas estratégicas.
2. Unidad de Análisis Predictivo y Prospectivo: Una unidad especializada dentro de la plataforma, dedicada al análisis predictivo y prospectivo. Esta unidad utilizará técnicas avanzadas de análisis de datos para anticipar escenarios futuros y evaluar las posibles consecuencias de diferentes cursos de acción.
Funciones:
· Modelos Predictivos: Desarrollo de modelos predictivos basados en inteligencia artificial que identifiquen patrones y tendencias en los datos históricos.
· Simulación de Escenarios: Implementación de simulaciones que permitan a los tomadores de decisiones evaluar diferentes opciones y sus posibles impactos.
· Evaluación de Riesgos: Identificación y evaluación de riesgos potenciales para la seguridad nacional, permitiendo la priorización de recursos y esfuerzos.
3. Protocolo de Coordinación y Comunicación Interagencial: Un protocolo formalizado que garantice la coordinación y comunicación efectiva entre los diferentes organismos de inteligencia, la Junta de Inteligencia Conjunta (JIC) y otros actores relevantes.
Funciones:
· Intercambio de Información: Establecimiento de canales seguros para el intercambio de información entre organismos, asegurando que todos los actores tengan acceso a datos relevantes y actualizados.
· Reuniones de Coordinación: Programación de reuniones periódicas para revisar el estado de la Inteligencia Estratégica y ajustar las prioridades de acuerdo con la evolución de las amenazas y oportunidades.
· Protocolos de Respuesta Rápida: Creación de procedimientos para la respuesta rápida ante situaciones de crisis, basados en la información integrada y los análisis generados.
4. Sistema de Retroalimentación y Mejora Continua: Descripción: Un componente del modelo dedicado a la retroalimentación constante y la mejora continua del sistema de Inteligencia Estratégica.
Funciones:
· Monitoreo y Evaluación: Seguimiento continuo del desempeño del modelo, con indicadores clave para evaluar su efectividad en la generación de productos de inteligencia y en el apoyo a la toma de decisiones.
· Capacitación Continua: Implementación de programas de capacitación para el personal de inteligencia, asegurando que estén actualizados en las últimas tecnologías y metodologías de análisis.
· Ajustes Proactivos: Realización de ajustes proactivos en el modelo, basados en los resultados obtenidos y en las nuevas necesidades identificadas.
La implementación de este modelo requerirá un enfoque escalonado, indicando con un piloto en un área crítica de la inteligencia estratégica y ampliando su alcance de manera gradual a nivel nacional. La integración de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y el Big data, será clave para el éxito del modelo, así como la colaboración interagencial y el compromiso con la mejora continua. Interpretando a la inteligencia estratégica como una herramienta que genera hallazgos y resultados desde el punto de vista científico (Niño-Ramírez y Osorio-Isaza, 2022).
Conclusiones
Uno de los retos de la Inteligencia Estratégica en Colombia es la necesidad de transformar el modelo en cuanto a lo funcional, debido a que ha estado históricamente influenciado por un enfoque militar y de dominación. Es así que, para enfrentar de manera efectiva las amenazas contemporáneas, es fundamental adoptar un enfoque más sistémico que integre principios de flexibilidad, aprendizaje organizacional y cooperación. Esto implica despolitizar los organismos de inteligencia y promover una visión estratégica clara y proactiva, así como la capacitación y profesionalización del personal, asegurando que las decisiones se basen en méritos y competencias técnicas.
El nuevo modelo de Inteligencia Estratégica propuesto para Colombia se basa en un paradigma de integración y colaboración, el cual debe contar con un organismo que tenga el rol de liderar a toda la comunidad de inteligencia para que dirija y articule los esfuerzos de inteligencia, en lugar de tratar a cada organismo como una entidad aislada. Este organismo en esencia ya está creado, lo único que haría falta es su reglamentación mediante una ley ordinaria, como lo refiere la Corte Constitucional en la Sentencia C-540/12, donde señala que la Junta de Inteligencia Conjunta es un organismo de carácter nacional y que en ese sentido se debería reglamentar mediante una ley ordinaria. Así las cosas, se atacaría la falta de coordinación entre los diferentes organismos de la comunidad de inteligencia; por lo tanto, se propone formalizar la JIC como un organismo permanente que ejecute funciones establecidas por ley para mejorar significativamente la capacidad de respuesta de la inteligencia en Colombia.
Finalmente, la adopción de nuevas tecnologías y enfoques proactivos, adoptando tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y el Big data, para mejorar la recopilación y análisis de información en tiempo real. Este enfoque proactivo es esencial para enfrentar la complejidad y dinamismo de las amenazas actuales, que incluyen actores no estatales y transnacionales. Además, se enfatiza la creación de una cultura organizacional que valore la colaboración y el aprendizaje continuo, lo que podría lograrse a través de programas de capacitación e intercambio de conocimiento entre los organismos de inteligencia, facilitando así una respuesta más efectiva a los desafíos de seguridad contemporáneos.
Declaración de divulgación
Los autores declaran que no existe ningún potencial conflicto de interés relacionado con el artículo.
Financiamiento
Los autores no declaran fuente de financiamiento para la realización de este artículo.
Sobre el/los autor(es)
Jhonny Enrique Saavedra Medina es Candidato a magister en Inteligencia Estratégica de la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia “BG. Ricardo Charry solano” (Colombia), profesional en Psicología de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Colombia), con la Tecnología en entrenamiento y gestión militar de la Escuela Militar de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá (Colombia).
https://orcid.org/0000-0002-5345-4626 - Contacto: saavedrainc79@gmail.com
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[1] El término "Big Data" se refiere a la capacidad de gestionar y analizar grandes volúmenes de datos que son generados a una velocidad y variedad que superan las capacidades de las herramientas tradicionales de procesamiento de datos. Este concepto abarca no solo la cantidad de datos, sino también la diversidad de fuentes y formatos de estos (Sánchez-Cárdenas y Zambrano-León, 2023).